ABC

11 noviembre, 2017

El precio a pagar

El martes día 7 tuve el honor de acoger en el parlamento europeo a Empresaris de Catalunya para una rueda de prensa que tuvo una clamorosa acogida. Previamente, en enero de este año, ya organizamos una conferencia para que  expusieran sus temores sobre las consecuencias económicas de la independencia. Esta vez,  por desgracia, ya no hablaron de posibilidades si no de realidades.

Los daños provocados por el “procés” aún están por calcular en toda su dimensión. El Banco de España estima que la factura puede llegar a casi 30.000 millones de euros, un 2.5% del PIB sólo para los próximos dos años. Un “shock” económico que por supuesto repercutirá en el resto de España. A día de hoy son ya 2150 las empresas que han huido. Se calcula que peligran 130.000 puestos de trabajo.

No importa el sufrimiento de las personas, cosa que demostraron con los cortes de carreteras y redes viarias o el cierre de escuelas de esta semana. La destrucción de la economía catalana, por no hablar de los lazos de convivencia, es para ellos un precio admisible.

No hay antecedentes históricos recientes en Europa de un proyecto político tan abiertamente indiferente a la seguridad, bienestar y felicidad de la mayoría de los ciudadanos. Nada podría alejarse más del espíritu de la democracia moderna y de los ideales políticos ilustrados que este sacrificio masivo de los intereses ciudadanos.

Esta rueda prensa coincidió con la llegada a Bruselas de 200 alcaldes independentistas que vinieron para rendir homenaje al fugado ex presidente Puigdemont. Muchos de esos alcaldes gobiernan en localidades testigos de la fuga de empresas provocada por el miedo de la mera posibilidad teórica de la independencia. Señores Puigdemont y todos los demás: a quienes nos hemos mantenido en la Ley y el sentido común se nos deben muchas respuestas. Estamos esperándolas.

Publicado en ABC el 11 de noviembre de 2017