ABC

2 abril, 2018

En dos pueblos de Gerona

En los últimos días, ha habido dos manifestaciones en dos pequeños pueblos de Gerona. La primera, el viernes, consistió en una marcha desde Alp hasta la plaza del ayuntamiento de Das, población de unos 200 habitantes de la Baja Cerdaña en la que veranea el Juez Llarena. Das ya saltó a los medios cuando un grupo de radicales hizo unas pintadas delante de la que creían (erróneamente) que era la casa del juez.

Además de cortar la circulación, los marchantes portaron banderas independentistas y gritaron consignas en favor de la liberación de los políticos independentistas a los que el juez quiere procesar por rebelión. El objetivo principal de esta marcha ha sido dejar claro que «aquí el juez Llarena no es bienvenido», tal como afirma un tuit del CDR de la Cerdaña, uno de los promotores de la concentración.

La segunda tuvo lugar el sábado en Jafre, un pueblo habitado por unas 400 personas próximo a Gerona, y donde Albert Boadella tiene una casa desde hace más de 30 años. Además de cortar tres árboles de su jardín, sus vecinos arrojan bolsas de basura delante de su casa y llenan con pintadas amenazantes los muros del pueblo.

En la última -que ha sido la gota que ha colmado el vaso-, se leía en catalán «Boadella pírate» («Boadella fot el camp»). Un grupo de amigos, simpatizantes, y simples ciudadanos escandalizados por este acoso, se desplazó hasta el pueblo para mostrarle su solidaridad, en una concentración silenciosa (y sin banderas) dentro del pueblo.

Dos manifestaciones en dos pueblos próximos cuya estética y valores morales en los que se fundan no podían ser más diametralmente opuestos, aunque ambas apuntan a un mismo problema: la xenofobia ha enraizado en la Cataluña.

Publicado en ABC el 2 de abril de 2018