Ok Diario

17 octubre, 2018

Un 12-O entre liberales

La semana pasada participé, a título de eurodiputada del Grupo Alde, en el congreso que la Red Liberal de América Latina (RELIAL) celebró en Santo Domingo, y que reunió alrededor de 200 compromisarios. Fundado hace aproximadamente quince años, RELIAL es un foro que trata de contribuir al arraigo de la democracia liberal en una región particularmente asolada por regímenes dictatoriales, tanto de derechas como de izquierdas, si bien actualmente son estos últimos, o acaso sus estertores, los únicos que siguen vigentes.

Aunque parezca increíble, el empeño en que la libertad, la economía de mercado y la primacía del Estado de Derecho; en que los grandes vectores del progreso, en definitiva, redunden en un mayor bienestar de la población latinoamericana, ha sido hasta hace poco cuasi marginal. Y doblemente arduo, pues a la dificultad que entraña dejar atrás las autocracias populistas se ha sumado la condescendencia europea, y muy especialmente la de cierta izquierda, que ha propendido a aclimatar sus delirantes utopías a latitudes foráneas, conforme a una lógica eurocentrista que incapacitaba a Cuba, Argentina, Bolivia, Colombia o Nicaragua, por citar algunos de sus laboratorios de ensayo, para nada que no fuera una revolución. En esa inmoralidad hacía hincapié el proverbial Manual del idiota latinoamericano, del que fue coautor, Carlos Alberto Montaner, a quien precisamente tuve el honor de saludar en RELIAL 2018.

Junto a él, y a lo largo de tres días de debates, desfilaron por el estrado políticos del fuste del argentino Gerardo Bongiovanni, presidente de la Fundación Libertad, o el senador chileno Felipe Kast, o el ex presidente de Bolivia Jorge Fernando Quiroga o el también argentino Ricardo López Murphy, presidente de RELIAL. No fue un encuentro complaciente. A la situación de Cuba, Venezuela o Nicaragua se unen los recentísimos estragos del kirchnerismo en Argentina, o el bandazo de Brasil, del lulismo a Bolsonaro. Así, Bongiovanni cifró el retroceso de la corrupción en la solidez de las instituciones; Kast subrayó la necesidad de que su país hiciera más visibles los avances en libertad económica; Quiroga lamentó que las ideas liberales no progresaran lo que debieran y López Murphy se confesó atónito ante el hecho de que aún hoy en día haya jóvenes que “se enamoren de la utopía soviética”.

El necesario anclaje en la realidad, no obstante, no evitó que la reunión irradiara entusiasmo. Y eso que, a mi llegada, andaba contrariada por no haber podido tomar parte en la celebración barcelonesa del 12 de octubre, que mis amigos casi me retransmitieron pese a la diferencia horaria. Al cabo, me alegré de que miles de catalanes se echaran de nuevo a la calle, bandera en mano, en un alarde de españolidad que, si bien no fue equiparable al del pasado 8 de octubre, empieza a encontrar un cauce de normalidad. Creí entonces oportuno animar a los asistentes a RELIAL a conmemorar la Hispanidad en la misma tierra que vio llegar a Colón, y hacerlo, además, sin complejo ninguno, ensalzando el vínculo afectivo entre hispanos de uno y otro lado del Atlántico. En la convicción, claro está, de que en ambas orillas hay una misma esperanza de futuro. Gracias, Tuto Quiroga, por la apelación a unirnos en tan señalado día; gracias, Carlos Alberto, por el brindis en el almuerzo de ALDE.

Publicado en Ok Diario el 17 de octubre de 2018