20 abril, 2018

El cinturón rojo, feudo liberal

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En los debates que dieron origen a Ciudadanos, en los que tuve el honor de participar, se discutió hasta la náusea acerca de la ideología que debía profesar el futuro partido. Mientras que un sector abogaba por que la criatura se declarara inequívocamente de izquierdas y cifrara su ambición en devorar al PSC hasta reemplazarlo, otro (el llamado tentativamente liberal, y al que yo pertenecía) se inclinaba por una vía que abjurara del etiquetaje dogmático, superara el sectarismo de raíz guerra civilista y abrazara el pensamiento crítico y la razón como guías preferentes de actuación aun sabiendo cuán imperfectas y defectuosas pueden ser ambas. A nuestro modo de ver, ello atraería a un electorado moderado, harto de demagogia y deseoso de que le hablaran de soluciones creíbles a problemas reales. Mas nuestros contendientes identificaron tal propuesta de ideario con una forma extravagante de derechismo. Una de las obsesiones de rigurosa tendencia en aquella liza fue cómo captar el interés del ya entonces más mítico que real “cinturón rojo” barcelonés, objetivo que peligraba si no hacíamos profesión de fe de socialismo etiquetándonos convenientemente. La controversia, que motivó un cisma irreparable en el grupo fundacional, hizo que el proyecto estuviera a punto de naufragar no una, sino varias veces. Pues bien, nos encontramos en el Año del Señor del 2017 y Ciudadanos ha arrasado en este codiciado sector… ¡después de su pública y notoria adscripción a la supuestamente invalidante etiqueta de “liberales”!  ¿Alguien tienen algo que decir de todo esto? ¿Valió la pena tanta murga y tanto encono? Otrosí, C’s no sólo ha vencido en el cinturón rojo, sino también en San Gervasio, pasando por encima de los partidos que tienen la ideología como marcador principal, lo que valida por partida doble nuestra confianza, tan denostada entonces de puertas adentro, de que los votantes serían receptivos a cualquiera que no les tratara como a integrantes de una parroquia.

Por Teresa Giménez Barbat

Artículo pubicado en ABC el 5 de enero de 2018

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