El manifiesto del Taxidermista // Xavier Pericay

 

Quince firmantes

Por Xavier Pericay

 

© EFE

Cuando uno posa para el recuerdo como si de un futbolista se tratara y no hay balón de por medio, lo mínimo que cabe exigirle es que se explique, que diga qué hace allí. O, mejor dicho, qué hacía, pues han pasado ya trece años. A primera vista, uno forma parte de un grupo. Podría tratarse de un grupo de amigos, pero no. O no del todo. Lo integran amistades, sin duda. Amistades cruzadas, sólidas algunas. Pero también se ocultan en él viejas rencillas. Y profundas distancias. Acudiendo a Josep Pla, puede decirse que está compuesto por amigos y por conocidos. En fin, nada nuevo en el orden de la vida.

Luego vienen los detalles. Por ejemplo, cierto desarreglo en las cuentas: si bien éramos 15 los firmantes, en la foto no aparecen más que 14. (Aunque, para desajustes numéricos, la triste constatación de que de esos 15 firmantes, ya no quedamos en pie más que 12.) Siguiendo con los detalles, resulta obligado detenerse en el fulgor de esa camisa naranja, tan premonitoria –salvado sea el sesgo retrospectivo–. Y hacerlo también, por supuesto, en el lugar elegido para darle al clic de la cámara: un pórtico de la barcelonesa plaza Real, frente a una antigua tienda de taxidermia reconvertida en restaurante de moda.

Bien es cierto que, en cuanto al lugar, no puede hablarse propiamente de una elección. El Taxidermista era el local en el que nos habíamos reunido a manteles a lo largo de los meses precedentes, en un altillo que hacía honor a su condición de reservado. Entraba, pues, dentro de la normalidad que nos citáramos allí para la foto. Es más, aquel pasar de la noche al día –nuestras reuniones consistían en sendas cenas, a razón de una al mes–, de lo secreto a lo público, era lo más parecido a un amanecer, cuando no a un desafío a pleno sol.

Eso hicimos aquella mañana. Declarar solemnemente el fin de una época, la del miedo. E invitar a los ciudadanos de Cataluña a que se sumasen a esa declaración. El manifiesto “Por la creación de un nuevo partido político en Cataluña” representaba la primera ruptura con un sistema de representación política, el bipartidismo, que había sido incapaz de defender una España de ciudadanos libres e iguales ante los envites y los chantajes del nacionalismo. Una ruptura intelectual, claro está, a la que debía seguir, como así fue, la propiamente política.

De lo que ha venido después les supongo al tanto.

***

Xavier Pericay es escritor, filólogo y político. En 2005, formó parte del grupo de personalidades que promovió la creación de C’s. Desde 205, es diputado y portavoz de C’s en el Parlamento Balear.

Este artículo se halla incluido en la obra coral Constitucionalismo en el horizonte europeo