19 noviembre, 2017

La revista ‘Nature’ flirtea con el ‘Catexit’

Puigdemont (centro), durante la inauguración de un centro de investigación en Lleida.

Para innovar, los seres humanos necesitan niveles altos de conectividad y tolerancia social. Los grupos densos, diversos y fuertemente interconectados favorecen la innovación. Por el contrario, las comunidades aisladas tienen menos oportunidades para crear e innovar.

Por esta razón, resulta difícil entender cómo la imposición de una nueva frontera en Europa -concretamente entre Cataluña y el resto de España y, quizá, con la UE entera- vaya a ayudar a producir más y mejor ciencia, seguramente la forma más transformadora de innovación cultural.

Puigdemont (centro), durante la inauguración de un centro de investigación en Lleida.
Puigdemont (centro), durante la inauguración de un centro de investigación en Lleida.

¿Saldrá ganando la ciencia si Cataluña se separa de España?

De acuerdo con un editorial de Nature, la revista científica más influyente del planeta, la “ciencia tiene mucho que ganar de la independencia, pero también mucho que perder”. Básicamente, según ese editorial, la ciencia gana separándose de España y pierde separándose de Europa. Nature defiende el alivio que supondría librar a las universidades y centros de investigación catalanes de “leyes nacionales anticuadas e inflexibles” (que, por otra parte, no describe).

Esta forma tan benevolente con la que Nature trata la “crisis catalana”, y el posible Catexit, contrasta con su propia actitud frente al Brexit, que rechazó vehementemente. En junio de 2016 llegó a publicar este editorial: UK should remain (El Reino Unido debe permanecer), detallando los beneficios que reportaría al Reino Unido continuar con la cooperación dentro de la Unión Europea.

Nature subraya ahora la sobrerrepresentación catalana en el conjunto de la ciencia española: “En la edición más reciente de subvenciones para grupos emergentes del Consejo Europeo de Investigación, por ejemplo, 10 de cada 22 de los investigadores premiados pertenecían a esta región, que sólo es el 15% de la población española”.

¿Pero por qué hay más ciencia en Cataluña que en resto del país? Nature insinúa que acaso se trate del “carácter distintivo” de los catalanes, aprovechando una observación de George Orwell en Homenaje a Cataluña, sin relación alguna, por cierto, con la capacidad de innovación.

No hay datos sólidos sobre semejante “carácter distintivo”, aunque ha habido tentativas empíricas de explicar la supuesta superioridad creativa e innovadora catalana, incluyendo algunas fundadas en conjeturas cognitivas y hasta genéticas. Si hubiera diferencias cognitivas consistentes entre los pueblos peninsulares, quizá tendría sentido que la ciencia producida en regiones norteñas superara a la de la meseta o la del Sur. Sin embargo, cuando se ha intentado documentar un gradiente de coeficiente intelectual hispano, norte-sur, no han salido las cuentas.

En realidad, los sesgos de Nature se asientan sobre mitos muy del gusto secesionista. Cataluña aparece como una región inherentemente creativa, decidida a explorar los espacios abiertos de la ciencia y la innovación tecnológica, frente al carácter cerrado, endogámico y funcionarial del resto de España. Todos ellos ingredientes conocidos de los prejuicios sobre la sociedad (y la ciencia) española que se resisten a morir en Europa. Lástima que Nature los haya comprado y diseminado.

*Teresa Giménez Barbat es antropóloga y eurodiputada del Grupo Alde. Equipo Euromind

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