Martin Daly, junto a su finada esposa, Margo Wilson, son autores de algunos de los mejores estudios sobre violencia interpersonal, violencia entre hombres, violencia doméstica y sobre el papel de la pareja en los nuevos entornos familiares. Su descubrimiento del que llamaron Cinderella Effect (que los padres tratan de forma remarcablemente distinta a los hijos propios y los hijos de otras uniones de sus parejas) sigue resonando en la comunidad académica y entre el público educado de muchos países. Su obra tiene un amplio reconocimiento en el campo de la Psicología Evolucionista y es citada por los científicos más importantes del mundo. Es profesor de Psicología en la McMaster University de Hamilton, Ontario, Canada, y antiguo editor y presidente de reputadas publicaciones y asociaciones como la Human Behavior and Evolution Society.
Es autor con Margo Wilson de Sex, Evolution, and Behaviour (1978), Homicide (1988) y The truth about Cinderella: A Darwinian view of parental love (1998)
Tercera Cultura: En España, la “teoría de roles”, la que dice que los hombres y las mujeres tienen ciertas características y se comportan de determinada manera debido a las presiones sociales y culturales está muy presente. Esta filosofía ha llevado a la creación del llamado “Ministerio de Igualdad” dirigido por personas que se creen capaces de crear “un nuevo modelo de masculinidad”. En España, un acto violento cometido por un hombre contra una mujer en un entorno familiar o en una relación amorosa es llamado “violencia de género” o “violencia machista” y por ley conlleva penas mucho más severas que si el agresor fuera una mujer. ¿Lo cree razonable?
Martin Daly: Es una pregunta difícil para mí ya que no estoy familiarizado con los detalles relevantes de esa ley o de cómo se lleva realmente a la práctica. Si leo literalmente lo que dice, parece que un hombre que mata a su mujer para beneficiarse del seguro de vida recibirá una pena mayor que el que recibiría ella por un crimen idéntico y un motivo idéntico. Si este es el caso, entonces no lo encuentro “razonable”. Pero difícilmente voy a creer que este es el caso. Si en vez de éste, el objetivo de la ley es reconocer oficialmente que la mayoría de los típicos actos contra las esposas son muy diferentes de otros superficialmente parecidos de violencia contra los maridos (Ej.: éste aterroriza a menudo a la esposa mientras que ella casi nunca aterroriza al marido) entonces sí, puede ser razonable dependiendo de cómo se aplique en la práctica.
Quienes piensan que las diferencias en la conducta que experimentan los distintos sexos son meros productos de la cultura, mensajes o roles son simplemente unos ignorantes: la evidencia de que las diferencias entre sexos son en algún grado producto de las diferencias naturalmente seleccionadas entre cerebros masculinos versus cerebros femeninos es inequívoca. Dicho esto, no creo que la noción de “crear un nuevo modelo de masculinidad” sea irracional a priori. En los Estados Unidos hemos sido testigos de un remarcable descenso en los últimos 30 años de los porcentajes de hombres que matan a sus mujeres por ser infieles o abandonarles, y es una hipótesis razonable que este declive refleje un cambio en las sensibilidades: los hombres norteamericanos experimentan aún su inclinación a tratar a sus esposas como su propiedad, pero ya no se sienten con el derecho a hacerlo.
Tercera Cultura: Las mismas personas que dan apoyo a esa “teoría de los roles” también suelen darlo a lo que llaman “familias alternativas”. Piensan que las familias monoparentales, las familias de los segundos matrimonios e incluso las parejas homosexuales con niños pueden funcionar igual de bien que las familias nucleares clásicas. ¿Piensa que las “familias alternativas” pueden ser tan eficientes como las de siempre?
Martin Daly: ¡Otra pregunta complicada! No sé qué significa “eficiente” en el contexto de “alternativas sociales”. No hay duda de que “las parejas homosexuales con niños pueden funcionar igual de bien que las familias nucleares clásicas”. Una mero caso de éxito sería la prueba… Pero si me está preguntando si esos tipos alternativos de familia producen resultados que son tan buenos, en promedio, como los obtenidos en familias heterosexuales esto es una pregunta empírica que estoy bastante seguro de que nadie tiene aún la respuesta. Primero habría que ponerse de acuerdo en los indicadores de resultados que signifiquen “eficiencia” parental: salud infantil y desarrollo físico, esto seguro; logro educacional y alfabetización, etc.; algunas medidas de desempeño social (mucho más difíciles de acordar); etc….y luego responder esas preguntas requeriría una formidable tarea de investigación ya que seguro que hay grandes confusiones.
Tercera Cultura: En su libro “Homicide” sugirió que un matrimonio “formal” es una declaración de principios que en el largo plazo resulta en una unión más estable, y que una pareja casada tiene menos riesgo de violencia doméstica que otros tipos de pareja. ¿Aún estaría de acuerdo?
Martin Daly: Si lo que pregunta es si las parejas formalizadas tienen menor índice de violencia doméstica que las parejas de facto o de hecho, la respuesta es que sí. La diferencia ha bajado un poco en Canadá (y sospecho que otros países occidentales también), probablemente porque la tendencia de la parejas de hecho a ser más pobres que las formales también ha bajado. La primera parte de su pregunta es un poco confusa, y no entiendo el sentido; lo que propusimos en Homicide en 1988 (y que aún creemos) es que la violencia en parejas casadas puede ser menor porque estos matrimonios tienden, estadísticamente, a estar más comprometidos, ser más estables que las parejas de hecho, y esto es inequívocamente cierto; las parejas de hecho tiene mayores índices de disolución (en una duración dada) que los matrimonios formalizados, y en las encuestas, la gente que vive en parejas de hecho confiesa mayores porcentajes de infidelidad sexual que la gente que está casada. Posiblemente, la relativa fragilidad de las uniones de facto y la menor seriedad en la fidelidad de la pareja la hace relativamente conflictiva y peligrosa.
Tercera Cultura: Su concepto de “efecto Cenicienta” en familias con padres no biológicos provoca bastante criticismo y una fuerte oposición por parte de algunos investigadores. ¿Por qué cree que este concepto es tan impopular? ¿Ha visto sus investigaciones confirmadas? ¿Qué indica la investigación actual?
Martin Daly: Usamos el término “Cinderella Effect” para referirnos al hecho de que la gente tiende a tratar a sus hijos biológicos (o a los que creen que lo son) mucho mejor que a los hijastros (los hijos de otras uniones de sus parejas). Los hijastros corren el riesgo de mayor violencia en comparación con los hijos biológicos, y en el caso de violencia letal, la diferencia es también muy grande, por ejemplo más de cien veces en varios países. Es este hallazgo el que ha procurado la mayor atención- a menudo, una atención hostil- pero los efectos Cenicienta son muy amplios, yendo desde cuestiones mundanas como la ayuda a la hora del trabajo escolar, si el niño recibe cuidados médicos y dentales regulares a la asistencia financiera para la educación universitaria.
La evidencia del trato diferente que discrimina a los hijastros es ahora a nivel nacional y abrumador. El porqué de que este dato empírico (no “concepto”) haya sido tan “impopular” que muchos han querido desaprobarlo es una cuestión fascinante y que no puedo responder de forma satisfactoria. Mucha gente parece pensar que da apoyo a la visión “conservadora” que considera el divorcio y el volverse a casar como algo malo y/o que “estigmatiza” a los padrastros y hace su tarea más difícil. Pero los hechos son los hechos y el cómo van a ser transformados en argumentos políticos es algo que tiene doble filo. Los que están motivados para desconfiar en alguna discriminación contra los hijastros parecen no darse cuenta del otro lado de la moneda: su afirmación implícita ¡de que no existe algo como un amor parental especializado e individualizado!
Tercera Cultura: ¿Qué sectores ideológicos fueron los más críticos con sus hallazgos?
Martin Daly: La respuesta depende de qué hallazgos específicos hable. Nadie parece estar alterado por nuestros hallazgos sobre los factores de riesgo en homicidios dentro de la pareja: uniones de facto, a edad de la esposa, la diferencia de edad, la presencia de hijastros. Por alguna razón, la gente parece aceptarlos como hechos interesantes, incluso útiles en el contexto de quien provee servicios para mujeres maltratadas que tienen riesgo de letalidad. A la izquierda parecen disgustarle nuestros hallazgos sobre el riesgo excesivo para los hijastros. Y, predeciblemente, a la derecha le desagradan mucho nuestros hallazgos sobre la importancia de la desigualdad económica como determinante en los índices de homicidio, especialmente entre hombres sin relación de parentesco.
Tercera Cultura: ¿Cree que los políticos están generalmente abiertos a los puntos de vista científicos que se refieren a cuestiones sociales?
Martin Daly: Ojala pudiera decir que sí. Estoy seguro que muchos políticos lo están, pero según mi experiencia los políticos ponen la ideología por delante y después puede que muestren fragmentos escogidos de ciencia. (Mis puntos de vista tal vez estén afectados por la triste situación en Canadá donde tenemos un primer ministro que ha declarado que el calentamiento global es propaganda “socialista”, un ministro de Comercio Internacional que es un creacionista bíblico y en general un gobierno que ve a la ciencia como a la sirvienta de la empresa)
Tercera Cultura: ¿Es razonable hoy en día que tenga que crearse algo tan costoso como todo un Ministerio para tratar con asuntos que tengan que ver con violencia doméstica, crimen o política de género y que no considere los puntos de vista de los expertos que se basan en conceptos darwinistas?
Martin Daly: Quizá. Lo que me preocupa más que esa ausencia de “puntos de vista de los expertos que se basan en conceptos darwinistas” es la ausencia de puntos de vista que se basen ¡en el conocimiento factual! El valor más importante de los conceptos darwinistas, según mi experiencia, es que facilitan el descubrimiento de hechos dirigiendo a los investigadores hacia preguntas e hipótesis productivas. Por desgracia la violencia doméstica, el crimen o la política de género son campos en los que las preferencias fuertemente ideológicas y las posturas cínicas en la persecución de votos son mucho más ostensibles que cualquier interés en los hechos relevantes. (Una vez más, nuestro actual gobierno federal puede ser el responsable de mi cinismo ahora. Por lo que se refiere al crimen en particular, insisten en políticas condenatorias que la opinión de los expertos rechaza de forma unánime por inefectivas, y están mucho más interesados en alimentar los miedos a una inexistente ola de crimen que en conocer bien los hechos y explorar sus implicaciones)
Muchas gracias profesor Daly. Esperamos verle muy pronto por nuestro país.